CLSK Review: Black Label Society en Chile, el arte del riff demoledor

Y todo terminó con un pito tremendo en el oído. Esa fue la sensación unánime al terminar un concierto sencillo y algo corto. Más detalles se los daré durante...

Y todo terminó con un pito tremendo en el oído. Esa fue la sensación unánime al terminar un concierto sencillo y algo corto. Más detalles se los daré durante el review, porque hay muchas cosas que decir sobre este evento.

A las 20:30 de la tarde (y ya caída la noche hace mucho rato), cuando la masa total del público ya había ingresado al recinto, comenzaron las pifias: no hubo telonero para entretener el tiempo de espera y, siendo domingo, eran bastante entendibles los reclamos; el show debió comenzar más temprano. Tirón de orejas para la producción: es recinto cerrado, puede hacer el show a las 15:00 si se quiere, pero bueno, no dio para pensar en esa situación al parecer.

De todas maneras, mientras algunos calentaban el cuerpo con cervezas, pisco sour, piscolas o ron, comercializados al interior del Teatro Caupolicán, a las 20:55 se apagaron las luces para darle play a la intro de “New Religion”, entendiéndose así el aviso: la misa estaba por comenzar, con Zakk Wylde dando sermón.

Presentada la estrella y líder de la banda, el vikingo Wylde quien continuamente golpea su pecho y con un gorro indio (Cherokee) en la cabeza, sin preámbulos lanzó “Crazy Horse”, segundo single de “Order of The Black” (2010), su último disco recibido más que bien por los asistentes. Los riffs se hicieron presentes y no hubo cabeza quieta en el establecimiento de San Diego. Con un sonido fuerte, al principio atractivo, se marcó la que sería la tónica de toda la noche: exceso de saturación y la voz inentendible. Ahora no era tirón de orejas, si no de patillas para la producción. Pero en ese momento poco importaba.

Si el evento traía una noche cargada de rasgueos poderosos, “Funeral Bell” (de “The Blessed Hellride” del 2003), “Bleed for Me” y “Demise of Sanity”, presentes en “1919 Eternal” de 2002, cumplieron la cuota y, con excedentes. La cancha, tres cuartos de llena, demostró su fervor y fuerza especialmente entre quienes estaban más cerca del escenario; el resto asentía poderosamente ante cada golpe de la batería.

Luego se siente el característico sonido “funk-oriental” y el público ya sabe a que debe enfrentarse: “Overlord”, tema del último disco que, sin desmerecer, calmó los ánimos después de un potente inicio. “Parade of the Dead”, primer single, y una sandía calada, de “Order of the Black”, devolvió el poder al escenario y le reventó el cráneo a cada uno de los asistentes. Luego de ese bombazo, previa jugosa presentación de la banda, fue el turno de, con un carácter mucho más clásico (que recuerda algo a “Sweet Leaf” de Black Sabbath), “Born To Lose”, canción que cerró la primera parte del concierto cargado de mucha energía.

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Es instalado un teclado en el escenario y Zakk Wylde toma asiento, demostrando que la guitarra no es solamente lo suyo. Inicia entonces, con un solo en dicho instrumento, “Darkest Days”, la primera balada de la noche. Pero como se venía dando, el sonido de piano, saturado y a excesivo volumen, impidió apreciar con claridad el talento del norteamericano. Ni hablar de la voz.

Después del momento suave, “Fire It Up”, exponte de “Mafia” (2005), sirvió para encender al público nuevamente y prepararlos para el frenético, correspondiente y necesario “Solo de Guitarra” de Zakk Wylde, que para opinión de varios, fue demasiado extenso y con mucho volumen como para entender lo que el guitarrista intentaba mostrar, a excepción de las notas más graves y largas que sonaron como un rugido en el Caupolicán. Estoy seguro que funcionó mucho mejor como sesión fotográfica, en vista que el vikingo hizo lo suyo en ambos extremos del escenario.

Y al parecer el volumen subió nuevamente, para decir “Godspeed Hell Bound” (2010), donde la batería hizo por momentos recordar esos movimientos telúricos tan recurrentes en Chile. Incluso se sentía una presión en loh peshohh el pecho ante cada golpe en los bombos.

Sacando una guitarra de doble cuello, y en un tono más tranquilo, pero saturada al extremo, “The Blessed Hellride” pausó la presentación. Pero por todo lo dicho durante este review, no pudo apreciarse ese sonido más armónico y acústico del tema, ni menos la grave voz de Wylde demostrada en la versión de estudio. Aún así, al final del tema Zakk levanta la guitarra hacia el cielo, tal como un sacerdote levanta la ostia en misa.

Con todas las críticas al sonido, cada riff tocado en el teatro sonaba con una potencia demoledora; “Suicide Messiah” (retomando “Mafia”) fue una de los mejores en este ámbito, más aún cuando toda la concurrencia apoyara con el debido “The electric burns that fuel the fire, It’s just your suicide messiah”, al finalizar el tema, lo que sacó una sonrisa por sobre esa ruda actitud característica del guitarrista. Luego de ese cañonazo, “Concrete Jungle”, el único tema interpretado íntegramente de “Shot to Hell” (2006), tuvo un paso rápido pero con notas graves que mantuvieron olvidado el frio de la noche santiaguina.

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Y uno de los pocos momentos hablados de Zakk vino a ser la única presentación de una canción por parte del artista y, a su vez, el último tema a tocar en Santiago de Chile: sonaron los acordes y gritos del exitoso “Stillborn” (sin Ozzy acompañando obviamente), una excelente forma de despedirse del público chileno, cumpliendo exactamente una hora y 30 minutos de show.

Para sorpresa de muchos, música envasada comenzó a sonar y las luces a encenderse sin dar pie para que el público exigiera una segunda salida. Algunos esperamos, otros gritaron, pero el show había terminado y volver cada uno a sus casas, era lo único que quedaba por hacer.

Setlist: Black Label Society, Domingo 7 de Agosto, de 2011, Teatro Caupolicán, Santiago de Chile.

1. Crazy Horse
2. Funeral Bell
3. Bleed for Me
4. Demise of Sanity
5. Overlord
6. Parade of the Dead
7. Born to Lose
8. Darkest Days
9. Fire it Up
10. Solo de Guitarra
11. Godspeed Hell Bound
12. The Blessed Hellride
13. Suicide Messiah
14. Concrete Jungle
15. Stillborn

Aún siendo Black Label Society, es Zakk Wylde el que se roba la película, las fotos y el cariño de sus seguidores, pero aunque en el inconsciente colectivo está la imagen del guitarrista como apoyo de Ozzy Osbourne, ha demostrado que esta banda tiene sonido más que suficiente para sobresalir y marcar la pauta de lo es, y debe ser, el actual hard rock y/o heavy metal.

Lamentablemente la producción no estuvo a la altura de la banda y los precios, sin ser excesivos y aún con descuentos de última hora, no permitieron repletar el Caupolicán, que incluso no fue habilitado en su totalidad para la ocasión.

Estaremos atentos al regreso de Black Label Society, donde esperamos se cuiden aquellos detalles donde el show estuvo bajo, aún cuando el concierto tuvo una potencia digna de ejemplo.

Foto: Radio Futuro

Un comentario
  • Black Label Society regresa a Chile en agosto: consigue tus entradas | ChileanSkies [Noticias de Rock, Metal y Eventos]
    11 Junio 2014 at 21:49
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    […] años exactos se habrán cumplido desde la última venida de Black Label Society a Chile, momento en que un pito en el oído nos acompañó durante varios días, gentileza del estruendoso espectáculo brindado por la banda norteamericana. Esperemos que los […]

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