Si estás al tanto del progresivo nacional, es obvio que el nombre de Aisles siempre estará presente. Además este último tiempo han optado por una dinámica con una alta presencia en redes sociales, junto a una parcializada entrega de temas. Es así que quedaron para el final descubrimiento aquellos temas que -pareciera intencionalmente- tienen un rol distinto y llegan a ser más eficaces en mostrar la propuesta 2026 de la banda chilena.
De la banda liderada por Germán Vergara siempre es esperable un trabajo que apunte sin matices ni resguardos hacia lo alto. Esta vez el impulso se advierte apenas comienza el trabajo: “Irrationally”, corte que le da nombre al disco se pone el traje épico y teatral, de la mano de un sonido amplio y absolutamente ambicioso, donde prima el conjunto por sobre las intervenciones puntuales.
Si me lo preguntan, desde que escuché por primera vez “Took Me Years” en su calidad de sencillo, la escucho constantemente en mi cabeza, porque es innegable lo pegajoso y Pop de este tema, pero cuando escuchamos las guitarras y el ritmo, podemos entender que es uno de esos cortes que muchas bandas progresivas tienen en su catálogo, lo que hace más sentido cuando la carrera de Aisles tiene suficientes años como para ser mayor de edad.
“Now is The Time”, en la misma línea y también con un pulcro sonido y bastante detalle, nos hace encontrarnos con una composición donde es imposible desconocer la influencia de Leprous, con ese metal moderno de la mano de armonías vocales, pausas e inesperados riffs cortados. “Blue Skies” recorre el mismo camino, formando en una dupla poderosa que sienta las bases de lo que es Aisles en la actualidad, pero con la diferencia de que esta última pone énfasis en las emociones que se van amplificando a medida que llega a su final. Y esto es algo que personalmente agradezco, ya que a pesar de conocerla hace mucho, se siente como el corazón del disco ahora que la escucho junto a sus acompañantes.
“Lobsters and Ants” es la más arriesgada e intensa del disco, sintiéndose enorme, impredecible y progresiva, algo que quizás algunos fans del estilo podrían estar extrañando a estas alturas. También la guitarra de Germán Vergara, se siente experimental en ciertos tramos alejándose de los solos perfectos y la precisión absoluta, todo envuelto en una atmósfera etérea creada por Juan Pablo Gaete.
“Think I’m a Ghost” está más cercana al New Wave que al progresivo, y también se relaciona con las aproximaciones que ha hecho Steven Wilson cuando se adentra en aguas más lejanas al progresivo. Tampoco es que sea una distancia abismal, ya que por su extensión la banda se permite un desarrollo más profundo de las sonoridades, alcanzando una atmósfera que se siente muy narrativa.
“Anywhere” se concentra en una propuesta más concisa y rockera manteniendo cierta estructura musical progresiva, pero que se siente algo débil frente al resto del disco, aún cuando tiene uno de los tramos más crudos de la placa. Creo que lo que no me cuadra es la voz, entre canto y poema, pero no lo tengo totalmente claro. Aún así, sirve de anticipación, como un quiebre de sabor, antes de lo que será el remate de esta placa.
Asi llegamos a “This Is How Our Story Began”, un antecedente, una pequeña muestra del Aisles pasado: es la obertura para que te dejes llevar por una atmósfera de añoranzas e intimidad con “Now It’s Over” que bien apunta al sonido Synth-Wave de los 80, comandado por el constante y prolijo trabajo en la batería de Álvaro Poblete y que claramente está pensada para acompañarse en vivo con los cánticos de sus seguidores.
“One More Ride” es una de aquellas que agradezco mucho que no haya sido publicada antes, porque se convierte en la sorpresa del disco: Se siente fresca, la guitarra aporta sonidos pequeños, a la par con un intrigante bajo de Daniel Concha. A medida que avanza se siente fresca, atrevida, interesante y dinámica, para ser, a mi gusto, uno de los puntos altos del disco, ya que la ambición se siente más contenida y enfocada en el resultado musical más que en el impacto. Y el solo de guitarra es precisamente resultado de eso.
“Come Back” es bastante evidente en su fondo, enfocándose en la pérdida y en las ganas de volver a ese momento clave de tu historia, pero con un manto de incertidumbre que bien retrata el apartado instrumental del tema. También es uno de aquellos que no pueden dejarse pasar, porque es, en mi opinión, aquel que más recuerda a las bases de Aisles volviéndose más propia y de una escala abordable, lo que hace que el momento sea muy agradable e incluso emocionante para darle un abrupto cierre al disco.
Aisles y las elecciones correctas
Desde que conocí a Aisles, creo que es la primera vez en que no tengo nada que decir respecto del apartado vocal, porque la incorporación de Boris Seeder ha sido la pieza que faltaba y que encaja a la perfección, ya que la actualidad de Aisles deja el espacio suficiente para que el mismo se aprecie “en su hábitat”.
Sinceramente, nunca sé con qué me encontraré en un nuevo disco de Aisles porque siempre siento que las influencias del momento toman un poco el control. Y en parte es así, pero son cortes como “Come Back” aquellos que harán que la banda siga un camino provechoso, profesional y de alto impacto.
Quizás se siente mucho la preocupación por atender el apartado técnico y la ambición -algo que muchos podrían decir ya se había cumplido con ‘Hawaii’ (2016)-, lo cual se cumple con creces y con notas sobresalientes. Si bien eso puede alejarnos un poco del sentir, la realidad es que los detalles y los elementos propios están ahí. Es entonces que creo que con esta nueva formación y de la mano de un disco impecable, vendrán momentos aún más creativos y provechosos.



























