Cuando me enteré de que la nueva placa de Chercán saldría a finales de octubre, realmente me costó asimilarlo. Últimamente estoy acostumbrado a que las bandas lancen algunas canciones en fechas distanciadas, con el fin de mantener el interés y la expectación respecto de su próximo trabajo, algo que se da mucho en estos tiempos donde todo parece desaparecer rápidamente y en que retener la atención del público es muy complejo.
En abril la banda estaba celebrando el primer año de su homónimo disco debut y si bien pude escuchar un adelanto en esa oportunidad, no esperaba que todo viera la luz tan rápido. Y bueno, acá estamos, disfrutando de ‘Canto de Silicio’, un disco que se atreve, que aborda temáticas vigentes y que aporta un aire fresco al progresivo nacional, en lo que de fusión de sonidos se refiere.
“Pareidolia” sienta las bases de la placa; un tremendo tema que se echa encima el peso del disco, donde la presencia de la voz de Martín Peña, el saxo de Matías Bahamondes y la guitarra de Roberto Faúndez crean un ambiente que pasa por diversas instancias, desde la contemplación, hasta la crudeza e intensidad, algo que estará presente a lo largo de la placa y en este momento al servicio de ese concepto en el que nuestra mente interpreta formas reconocibles, o en este caso, vida en lo inerte.
Luego de una pausa -con una de esas “bisagras” conceptuales que nos prepararán en ciertos momentos del disco, “En lo Incierto” se deja caer en una atmósfera nebulosa y preocupante, liderada principalmente por el ritmo inmutable de Rodrigo González en la batería, haciendo que el tema, de a poco, ascienda hacia momentos duros, explosivos y luego intrincados, para dejarnos en un lugar para el cual no estamos preparados.
“Ojos de Cristal” comienza como una balada muy personal, que se enfrenta con dolor ante aquello que no es, a lo artificial y que tiene el potencial de eliminar el valor de las creaciones humanas, pero que gira hacia una visión entre esperanza y obligación, en que se hace necesario defender lo que nos define. Y “Pieles de Metal” sigue de cierta manera la temática, pero en un tono más directo, principalmente porque se siente un enfrentamiento y un conflicto aun cuando en momentos hay un ritmo algo festivo al fondo, liderado por el bajo de Pablo Barría, pero que volverá a oscurecerse de forma sinfónica y muy teatral al acercarse al final.
“Última Luz” nuevamente se enfrenta a la intriga y la responsabilidad de darle rienda suelta a sus necesidades, sin tomar medidas, una temática que está en la palestra mucho antes incluso de que la “inteligencia artificial” fuera parte de nuestras vidas. Es un corte crudo y concentrado, donde todos los músicos involucrados arrojan la fuerza de sus instrumentos en pro de amplificar el mensaje.
Las tres canciones que dan cierre al disco no tienen pausa entre ellas y de alguna manera se sienten como una conclusión y el resultado de los conflictos planteados previamente, donde el escenario ha cambiado definitivamente y es necesario “convertirse” en otra cosa/elemento/ser para permitirse seguir existiendo.
“Sueño Diferido” plantea un letargo, una monotonía y regularidad que puede extenderse por un largo tiempo antes de que todo se resuelva, como si el tiempo fuera capaz de solucionar aquellos problemas que nosotros mismos generamos.
“Materia Invisible” tiene una postura más dinámica, como para hacernos ver que algo se está descubriendo, pero en un escenario en que tienes todo en contra; el peligro acecha e incomoda, especialmente cuando tienes una última oportunidad de salir de este conflicto. Y así, todo se resuelve positivamente.
“La Evolución” es Chercán en su expresión más sensible, aportando una atmósfera cargada de introspección, en que confluyen las diversas expresiones que escuchamos durante este viaje que llega a ser trascendental para el protagonista de esta historia. Es un cierre épico que amplifica las emociones y te deja con una sensación más que positiva, especialmente al tener presente que el recorrido fue, en su mayoría, una tragedia en que la humanidad y el sentir estuvieron pendiendo de un hilo.
- Chercán al servicio de la esperanza artística
Puede ser algo muy personal, pero si una banda incorpora vientos en su propuesta, para mí, el concepto de fusión toma mayor relevancia, porque agrega una dimensión adicional que hace un fuerte reconocimiento al clásico progresivo nacional, y se hace cargo de que la experiencia sea más completa, llenando espacios con matices y detalles que siempre es agradable escuchar.
Con tanta “inteligencia artificial” dando vueltas en este mundo, la cual sin dudas ha erosionado este espacio virtual que en un principio nos sirvió de refugio para encontrarnos entre quienes teníamos intereses comunes y en que ahora casi no puedes confiar, se agradecen trabajos tan prolijos y originales como los de Chercán, que expanden su música de una forma sincera y aterrizada, sin hacer alarde de sus capacidades, poniendo los acentos en un tema relevante, apreciable incluso desde el arte del disco -realizada por Carlos Alvear-, y dejando más que claro que el alma y la creatividad están lejos de desaparecer, siempre y cuando no nos dejemos llevar por la comodidad.
Además de felicitarlos por su trabajo, les damos las gracias a Chercán por enviarnos este disco un poco antes, para poder contarles qué nos pareció el mismo día de su lanzamiento.






























