Antes de comenzar a desgranar de lleno este disco, debut de una banda de la cual muchos no deben haber escuchado ni el nombre antes, hay que dejar en claro que efectivamente parten con una ventaja en el tema de la cobertura y difusión. ¿Por qué? Porque su baterista y vocalista es Simon Collins, hijo del gran Phil Collins. No vamos a entrara a discutir el rol del padre en Genesis, ni si es mejor la época de Peter Gabriel (las 2 son buenas), pero, volviendo a lo que nos convoca, este es un disco que de principio a fin se gana el derecho a estar en esta sección.
La propuesta de la banda es un disco de rock progresivo claramente influenciado por Genesis, Marillion, Pink Floyd y otros grandes, pero con muchos toques de space rock, post-rock e incluso pop con grandes melodías, un muy buen trabajo vocal por parte de Collins, y una gran destreza en la interpretación de los instrumentos; 75 minutos de música que además conforman un álbum conceptual que tiene como tema principal la historia de un viajero interdimensional.
Hay tanto que destacar en este disco que en realidad se me hace difícil dilucidar por donde partir; mientras la intro “Sound Of Contact” me gusta, es en “Cosmic Distance Ladder” en donde se comienza a mostrar la magia de la banda para mezclar lo mejor del prog antiguo y el actual, “Pale Blue Dot” llega después y nos muestra su habilidad para crear melodías concisas y pegajosas.
Aunque es difícil decidir entre las mejores canciones del disco, creo que puedo reducirlo a cuatro: “Beyond Illumination”, la cual mezcla bellas atmósferas con la maravillosa y melancólica voz de Hanna Stobart (inevitable la comparación de la voz de Simon con la voz de su padre en los coros, ojo con eso); la poderosa balada “Only Breathing Out”, la cual produce una relajante sensación de soledad antes de lanzarse con un gran coro acompañado del sonido del sitar, a la cual sigue otra gran instrumental titulada “Realm Of In-organic Beings”, una bella mezcla de piano y voces que hacen imposible no acordarse de “The Great Gig In The Sky”; finalmente, la que es sin duda alguna la mejor canción del disco, “Omega Point”, en donde todos los instrumentos se sincronizan perfectamente para formar un tema muy energético, que da gusto escuchar con los ojos cerrados para ver como cada uno contribuye con una pieza que encaja con las demás como las de un reloj suizo.
Y aunque el final de esta canción podría haber servido perfectamente como cierre del disco, aún hay más: “Möbius Slip”, una suite de casi 20 minutos que le brinda al disco una épica conclusión.

Sound Of Contact – Dimensionaut (2013)
En resumen: un gran trabajo de rock progresivo que no necesariamente reinventa el género, además de estar bastante influenciado por Genesis, pero de ninguna forma eso va en desmedro de lo que Simon Collins y compañía nos tienen que entregar. Definitivamente es una banda a la que hay que tener en el radar. Dénle una oportunidad y dejen sus impresiones en los comentarios.
















































