Ya se nos va sedseptiembre, con ello también se nos agotan los lanzamientos musicales más importantes de este año, los que por muy esperados y significativos que pudieron haber sido, algunos nos dejaron un sabor amargo tras algunas escuchadas y otros nos mandaron derecho al infierno con los tremendos discos, esperando cada día más de los grandes y sorprendiéndonos con los nuevos.
Pues bien, esta vez hablaremos de Katatonia, banda que entra en una categoría muy difusa, propia en su estilo claro, pero con una impresión que no puede ser definitiva, ya que su último trabajo Dead End Kings es una obra comprometedora y única en su carrera.
Después de una muy buena maduración, (el disco necesita descubrirse en un buen tiempo), es posible distinguir los cambios circunstanciales a los que se confrontaron Jonas Renkse y compañía. Katatonia es una banda que no tiene nada que demostrar, pero aun así pareciera que continúan en esa pelea interior por encontrar el camino que reconstruye la melancolía única que siempre han tenido, lo que sin duda se agradece.
Esta vez se afrontan a procesar diversas formas musicales en pasajes muy cortos, que, mirándolo desde un punto de vista estético, hace que pierdan un poco de la “pasta metalera” fundamental que se veía en The Great Cold Distance, o esa rabia tenebrosa del The night is The New Day.
Pero, a pesar de lo mencionado, a Katatonia le sigue saliendo todo. Sonando increíble, con un disco tremendamente potente en su interpretación y con unos pasajes armónicos y orquestales que nunca antes habían sonado tan presente. El trabajo de arreglos es sin duda de los más complejos de su carrera, por lo cual la simpleza en lo oscuro, (lo que personalmente más disfruto de ellos) se transforma en la armonía incomparable que Renkse lanza en su voz y en sus liricas. Todo el ambiente es guiado por las voces, siendo los pasajes de batería y los riffs más potentes unas joyas progresivas, que calzan perfecta e inexplicablemente dentro de la oscuridad del disco.
“The Parting” comienza con mucha fuerza, imponiendo el dinamismo que se verá en el disco, trabajando fuerte en los cambios de las guitarras. “The One You Are Looking for is Not Here” es un destacado. Con la participación en las voces de Silje Wergeland de The Gathering, este tema es el estado más tranquilo y poderoso que pudieran haber creado. Muy al estilo Opeth o recordando incluso algunos pasajes orquestales al Porcupine Tree del The Incident, se mantienen en una línea muy distinta a su estética, pero la logran con una solidez increíble. “Hypnone” continua con los staccato y con esa mezcla de ideas, “The Racing Heart” trae de vuelta la calma y los sintetizadores, mientras avanza con el coro más reconocible del disco, un tema muy distinto y que es el resumen lo nuevo. “Buildings” regresa con potencia y buenos riffs, cuando “Leech”, “Ambitions”, y el tremendo “Undo You” te vuelven a tirar al piso para buscar alguna respuesta a lo miserable de esta vida. (“Some scars can never heal from what we lost”…)
“Lethean” es el tema más entretenido instrumentalmente hablando, se abre paso con inesperados pasajes que muestran el trabajo compositivo más elaborado. “First Prayer” y la progresiva “Dead Letters” terminan un disco extremadamente variado, pero potente, tenebroso, angustiante y agresivo, tal como lo esperábamos pero mucho más diverso.
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El camino musical de Katatonia se ha abierto a lo que más nos gusta por estos lados, una evolución inteligente y moderna, pero potente y sobre todo rockera, claro está.
















































